Archivos de la categoría ‘COSTUMBRES ESCRITAS’

Sonrisas

Publicado: mayo 15, 2014 en COSTUMBRES ESCRITAS
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SONRISAS BLOG..Tenemos la capacidad de producir infinidad de sonrisas a lo largo de tan solo 24 horas. Algunas nos surgen solas, variando en intensidad dependiendo de la persona que vaya a recibirla, dependiendo del lugar y del momento en que la regalamos. Exacto, sí, una sonrisa se regala, las sonrisas salen del alma, pasando por el corazón y aspirando mil sensaciones diferentes de este que se dibujan en los labios. Hay sonrisas abiertas, que muestran los dientes de manera muy sutil. Sonrisas cerradas, que estiran la boca y encojen las mejillas. Sonrisas acompañadas que son las que se tiñen con el rojo de los mofletes. Sonrisas encubiertas; las que se esconden con una bajada de cabeza a una pasada rápida de una de las manos por la cara. Esta última esta muchas veces relacionada con la sonrisa acompañada. Las sonrisas enamoradas; salen solas, avanzan hasta los ojos y les hacen brillar, contagian a la persona que las recibe y muchas veces preceden a un beso o vienen después de este. Las caprichosas, las lujuriosas, las sensuales, las confiadas, las de saludo, las de despedida, las relajadas, las nerviosas… todas estas y muchas más son las sonrisas positivas, las que desprenden alegría y felicidad.

Hay también sonrisas forzadas, sonrisas que ofreces sin ganas, sonrisas que esconden tristeza y que lo hacen también que engañan. Hay que mirar a los ojos cuando veas una sonrisa, estos como sabemos son el espejo del alma y muestran el estado de ánimo de las personas. Estos no pueden cambiar de forma; si estas triste en el fondo contienen esa pizca de dolor que es imposible que se evapore.

Sonríe a las sonrisas, sonríe a las miradas, sonríe a una caricia y por supuesto sonríe a un beso. Sonríe al nuevo día y a la noche que está por llegar. Regala sonrisas a la vida.

 

El arte de criticar

Publicado: julio 2, 2013 en COSTUMBRES ESCRITAS
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Contradicciones

Nos dedicamos la vida entera criticando al prójimo (la gran mayoría de nosotros) a diferentes niveles. Si nos cae mal le pitarán los odios la mayor parte del día y sin nos cae bien tan solo el tiempo que dure una conversación entre amigos. En realidad opino que muchas veces usamos la palabra criticar porque no conocemos otra más apropiada para lo que hacemos. Decir lo que una persona hace mal no es criticar, es hablar sobre ella, decir la verdad sobre su actitud. Eso no está mal, no estamos mintiendo sobre nada, solo comentamos la realidad. Se pasa a criticar cuando se excede de esto y se avanza hasta variedad de suposiciones que se nos pasan por la cabeza pero no que sabemos si son ciertas o no.

El problema de… digamos analizar a los demás, es que muchas veces lo hacemos sin pensar, sin darnos cuenta que, quizás, nosotros mismos actuemos de esa forma en algún momento de nuestra vida. Es de lo más normal que hablemos de los demás pero ¿Por qué nos sentimos mal cuando nos encontramos con la persona analizada? ¿Por qué no se lo hemos dicho a ella? Exacto. ¿Pero cómo vamos a hacerlo?

-Mira, queríamos comentarte una cosa…- miradas varias- nos molesta un poco esta actitud tuya especial que tienes…

Parece fácil de hacer pero muy difícil de poner en práctica, siempre dependerá de lo receptiva que este la persona analizada. Esto me recuerda a una “costumbre” que tienen en la serie “Cómo conocí a vuestra madre”: Intervención le llaman. Lo he visto en varios capítulos y me ha llamado la atención. Cuando observan que un amigo/a está haciendo algo mal, o algo que le pueda afectar negativamente a largo plazo realizan la intervención. Cada uno de los amigos/a escribe en un papel lo que opinan y lo leen en voz alta. Lógicamente esto ocurre en una serie de televisión, en la vida real no sé como resultaría, pero me gustaría probar suerte. Creo que lo más importante sería que la persona analizada no se tomara mal lo que tengan que decirle, ya que si es algo que varias personas piensas quizás sea un problema, no algo banal.

Intentemos entonces poner en práctica algún movimiento de este tipo en nuestros grupos de amigos/as o en nuestras familias, creo que resultaría muy útil. (En algunos casos sería necesario poner unas normas previas a cumplir por parte de ambas partes)

Otra cosa que estamos acostumbrados criticar, y esto sí es criticar, es las relaciones amorosas, o tan solo sexuales que mantienen nuestros conocidos.

-¿Os habéis enterado de la última?- comenta alguien efusivamente.

Lo más probable es que las dos primeras veces que se relate la historia esta sea real, pero a medida que vaya avanzando descubriremos que, el fenómeno mundial conocido como “El boca a boca”, es la actividad favorita de todos los vecinos.

Algunas veces acertamos en cuanto a los motivos de una u otra relación, pero no siempre, y entonces es cuando nos decimos:

-Pues parece que estábamos equivocados…

¿Qué nos importa que ese matrimonio que parecía tan feliz se haya divorciado y ahora él o ella estén con otra/o? Si, lo comentaremos mil y una vez y supondremos el por qué de su ruptura e inventaremos mil historias divertidas porque ese día simplemente nos apetece.

-¿Realmente creéis que esa chica de unos veinticinco años puede enamorarse de un señor 20 años mayor que ella?

-Puede que sí, o puede que tan solo se estén divirtiendo…

¿Qué más da? Ellos sabrán lo que hacen.

Somos como pequeños paparazzis de nuestro barrio pero sin cámaras y revistas que se meten en la tranquila vida de las personas que tan solo quieren avanzar en su camino hacia la vejez, sin necesidad de dar explicaciones a algún desconocido sobre lo que hacen o dejan de hacer.

Recomiendo a todo el mundo que evite ver cualquier programa de televisión que se dedique a criticar e inventar la vida de las personas que se consideran famosas por haber salido en varios minutos en esa pantalla tonta que tanto nos encanta. Aunque pensándolo bien ¿Muchas es lo que quieren no?

Resumiendo: analizar a las personas es algo que nos viene dado desde pequeñitos y es algo lógico que comentemos lo que nos molesta de los demás, teniendo en cuenta siempre que harán lo mismo contigo cuando tu no estés. Es imposible conseguir que dejen de hacer comentarios sobre ti, pero puedes menguarlos siempre que quieras: se buena persona, controla tus arrebatos, averigua la verdad antes de suponerla y sobre todo se afable, escucha lo que tengan que decirte y piensa que quizás necesitas mejorar, ya que todo el mundo no es perfecto.

 

REBECA

 

 

examenesDiario universitario sobre los exámenes.

Malditas semanas eternas que parece que nunca tienen fin. Los exámenes están para empeorarnos la vida, a corto y a largo plazo. ¿Después obtienes tu recompensa? Si claaaaro; si piensas en el tiempo que perdiste estudiando seguro que se te olvida eso. Sería mucho más fácil si el curso pudiésemos aprobarlo a base de trabajos… un momento, que eso también lo hacemos, se me olvidaba. Exámenes, trabajos y fiestas de los pueblos ¿Cómo coordinarlo todo? Es posible, así que porque no… BANG!

Otro gran inconveniente de los exámenes: dónde estudiar.

-Vete a estudiar a un parque- dicen algunos/as. Si claro, y mientras tanto entreno la vista para el verano; que si una anciana pasa con las bolsas de la compra en la mano y pienso: -Pobre, tendría que ayudarla ¿Pero y si…? Total que mientras pienso en su reacción la mujer ya se marcho. Que si perros por aquí perros por allá, niños corriendo, niños llorando…

-No mujer, a uno de esos no, a uno más tranquilo…

A claro, más tranquilo. ¿Al de la gente corriendo o al de los ancianos echándole pan a las palomas? ¿O te refieres al de los adolescentes varios? ¿A de los que van a ligarse a su chica o al de los que van a alegrarse un poco?

Nada, descartado el parque, jardín o zona amplia con pradera que esté abierta al público.

-¿Y porque no vienes a la biblioteca? Yo allí estudio muy bien…- te comenta una compañera de clase.

Yo en la biblioteca no puedo estar más de una hora. Que si este te pregunta esto que si tu preguntas el doble. Pregúntame haber si me lo sé, espera que te pregunto yo primero. Una persona que os manda callar, dos, tres… uf no puedo más, me voy por un café. Salgo me relajo, voy al baño y vuelvo. Pasa un chico, pasa una chica, alguien estornuda, una persona que está cerca de ti pero que no conoces te parece que pasa las hojas demasiado lento, otra hace más ruido que cuatro juntos y otra que no sabe que sonido del whatsapp se puede quitar. Te aprieta el pantalón y te acuerdas de tu cómodo pijama. Miras a tu reloj y tan solo ha pasado una hora desde que entraste en esa sala abarrotada de gente. Quedan dos días para el examen, me voy a mi casa.

Caminas a un ritmo normal, pensando que estaría bien encontrarte con alguien que te propusiese ir a tomar algo. Recuerdas a alguna amiga, pero no quieres molestarla llamándola por teléfono, posiblemente esté estudiando aunque… puedo arriesgar.

Pruebas suerte y la encuentras. Quedas con ella y tu día cambia totalmente. Pasáis por tres o cuatro bares, intercambiáis opiniones sobre diferentes chicos, habláis del tiempo y del verano. De todo menos de los exámenes. Llegas a casa y ya ha pasado la hora de cenar, día agotado. Menos horas de estudio. No importa, aun me queda un día entero para estudiar.

Te levantas más tarde lo que esperabas, te apuras como si eso pudiese cambiar las cosas. Te entretienes en mil bobadas y por fin te entran las ganas de estudiar. Te pones a ello y te das cuenta de que es la hora de comer, no quieres dejarlo ahora pero tus tripas no dejan de quejarse. Comes rápido y piensas que si te echas cinco minutos en el sofá no pasará nada. Te duermes, duermes la siesta, y te levantas entre media o una hora más tarde. Te pones de nuevo a estudiar que si este color de boli, que si el otro…. Te centras durante tres horas y te entra de nuevo el hambre, meriendas y recuerdas que tienes que estudiar de nuevo. Te echas en la cama a estirar la espalda, te miras al espejo y encuentras dos espinillas, te deprimes aún más. Coges un papel y haces mil garabatos sin sentido: flores, soles, lunas, árboles, casas, órganos sexuales…

Miras la mesita y ves el libro que estás leyendo. Lo coges.

-Solo un capítulo…- te tiras leyendo sobre una hora.

Desistes por fin y vuelves a estudiar. Hora de cenar. Crees que te lo sabes todo.

-He aprovechado el tiempo- te dices a ti misma mientras piensas que eso es mentira.

Te metes a la cama y vas durmiéndote mientras le das el último repaso. Has puesto pronto el despertador, para leértelo todo antes del examen.

-Soy responsable- piensas aún sabiendo que es otra mentira.

Haces el examen y crees que lo tiene para un diez. Sacas un 6 y después de pensarlo mucho dices:

-Es lo que merezco. La próxima vez estudiaré más…- de nuevo vuelves a mentirte.

Anónimo